lunes, 13 de febrero de 2012

Repercusiones de la crisis en la gestión deportiva


           
          Desde que la crisis económica comenzara en septiembre de 2008 con la caída del banco de inversión Lehman Brothers, las compañías hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac y  la aseguradora AIG, se desencadenó un efecto dominó por el cual todos los ámbitos de la vida y sociedad mundial se fueron viendo paulatinamente afectados por los efectos de la recesión global que aún continúa influyendo en las decisiones de gobiernos, instituciones transnacionales, organismos económicos, empresas, familias y particulares.

         A esta realidad no es ajeno el mundo del deporte, que ha contemplado cómo muchos de sus campos se han visto modificados y muchas de sus costumbres alteradas por la irrupción de la crisis en las economías de los agentes que se interrelacionan a escala mundial en este sector.

         De esta forma, aspectos como la subida del desempleo a tipos históricos, la reducción del gasto público y las diferentes medidas aplicadas para combatir la crisis han tenido, ya sea de manera directa o indirecta, consecuencias en la realidad deportiva. Estas consecuencias son de muy diferente índole, pero todas radican en una misma tendencia, el cambio de todo lo que rodea al deporte por el mandato de la crisis económica.

         Uno de los campos en los que dicha crisis ha tenido un mayor impacto (debido al gran número de personas y entidades al que afecta) ha sido el de la gestión, ya sea de clubes deportivos privados o de servicios deportivos prestados por las instituciones públicas. Este impacto en la gestión deportiva  tiene como inmediatas víctimas a todas las personas que se relacionan de forma directa con el deporte. No obstante, también amplía su campo de efectos a determinadas personas que si bien no guardan una relación con el deporte, si ven afectadas sus vidas o hábitos de comportamiento por la causa enunciada anteriormente.

Los 20 equipos de fútbol más ricos del mundo resisten la crisis



Según el informe Football Money League, de la consultora Deloitte, la crisis no ha pasado factura a los 20 clubes más ricos del mundo, ya que han aumentado su facturación en un 3% respecto al año pasado. Un indicador más de que la crisis económica pasa factura a los más pobres y acrecienta la distancia entre éstos y los ricos. Y el fútbol es otro reflejo más de la situación que se viven en el resto de ámbitos de la vida y la sociedad.

http://economia.elpais.com/economia/2012/02/09/actualidad/1328790411_250345.html


 La gestión de las Instituciones culturales en España: ¿Época de cambios o cambio de una Época?

 
1. Introducción
Este texto pretende abordar un análisis sobre el estado de la cultura y el arte en España en la actualidad. Existe un acuerdo más o menos concensuado dentro de la comunidad académica acerca del estado de crisis en el que se encuentran las instituciones artísticas y culturales en España. La naturaleza de esta situación radica esencialmente en la incompatibilidad de los fundamentos ideológicos utilizados para justificar su existencia, de las estructuras que determinan su funcionamiento, de la base económica sobre la que se sustenta y de su relevancia pública con respecto a las necesidades de los ciudadanos y su comunidad (Carillo, p. 280).
Se parte, en primer lugar, de un breve análisis sobre las perspectivas dominantes respecto a la utilización de la cultura en la sociedad contemporánea. El objetivo principal es conducir al lector hacia un cuestionamiento sobre la misión y funcionalidad de las artes y la cultura a través de un repaso por las principales teorías críticas del momento. En segundo lugar, se brindan una serie de ejemplos paradigmáticos en el caso español que sirven para analizar, por una parte, las tendencias específicas de este contexto y, por otro, predecir futuros cambios o propuestas. He decidido que la mayor parte de estos ejemplos se ubiquen en Madrid, por ser la Comunidad que más posibilidades he tenido de estudiar en primera mano, y donde se pueden encontrar casos representativos de una estructura de carácter nacional.
Por último lugar, y tras un análisis del papel que los individuos juegan en este campo, ya sea como espectadores o como creadores, se pone de manifiesto su escasa participación e intervención dentro de las instituciones sociales. Movimientos como el 15 M, acompañados del apoyo de muchos intelectuales del momento, indican la aparición de un nuevo “clima” (A. Fernández-Savater) de pensamiento fijado en ciertas actitudes que poco tienen que ver con las formas de gubernamentalidad actuales. Con la crisis económica, asistimos a un rechazo masivo de las consecuencias del capitalismo financiero, la corrupción política y la vulnerabilidad de los ciudadanos, que son sistemáticamente excluidos de los mandos de poder hoy globalizados. A pesar de ello, el nuevo Gobierno del Partido Popular no parece pronunciarse en cuanto a la reforma de tales estructuras y sitúa en la parte central de su discurso del debate los recortes y la Ley de Mecenazgo. El estudio de éstos fenómenos en su conjunto quizás nos permita elaborar un mapa sobre el estado de la cuestión en España donde se identifiquen tendencias y conflictos latentes entre las personas y las instituciones que los gobiernan.

2. Apuntes sobre Cultura: ¿Cómo funcionan las instituciones culturales?
2.1 La cultura como recurso
Tal y como ha señala Leslie Esther en su texto Añadir valor a los contenidos: la valorización de la cultura hoy, actualmente la cultura es entendida frecuentemente como un «modo de producción de valor» cuya actividad debe fundamentarse ya sea través de la creación de recursos económicos, como por medio de los beneficios de la regeneración urbana o social, y proporcionar un adiestramiento moral o emocional frente a los conflictos existentes.
Este es un proceso que algunos ven agravado por las dinámicas de la sociedad neoliberal donde se pronuncian los problemas derivados de la lógica de la contingencia y la caducidad, al tiempo que se favorece la creación de una identidad que respalda su contenido ideológico. Como podemos intuir, las consecuencias de la implantación de estas políticas provocan un gran daño en la cultura, que en España se ha visto reducida a una noción estereotipada de lo artístico, valorada según los parámetros del mercado y empleada con tales fines por las instituciones públicas, como explicaremos más adelante.
Se ha puesto en evidencia, sin embargo, que la identificación de éstos procesos de mercantilización por parte de los Gobiernos no ha implicado su extinción, sino más bien una reproducción encubierta de las mismas prerrogativas. Precisamente esto ocurrió con los estudios de crítica cultural, fundamento de las nuevas “prácticas creativas” de inclusión, multidisciplinariedad y producción de cultura visual,  que resultaron insuficientes e incluso más difíciles de combatir, dado su reconocimiento y expansión por todo Europa. (J. Carillo, p.290)
2.2 El arte como instrumento y mediador
Para una revisión de la función de las instituciones culturales hoy en día, en primer lugar debemos remitirnos al ya histórico debate sobre las posibilidad de entender de la cultura como instrumento útil en el desarrollo social. Tradicionalmente se ha entendido que el arte estaba reservado a unos pocos, y que éstos eran los encargados de transmitírselo a los demás. Por ello, en este ensayo, vamos a centrarnos antes que nada en quienes participan del proceso de creación y producción, y le dan sentido: los artistas y los espectadores.
A propósito de esta cuestión, es interesante el punto de vista que expone Jacques Ranciére en su texto El espectador emancipado donde se pregunta hasta qué punto es apropiada una división inalterable de roles específicos para el artista y el espectador. Así pues, el autor critica la visión de teóricos como Bretch y Artaud que, influenciados por Platón, condenan al espectador a una condición de ignorancia de la que el artista, como mediador, le ayuda a salir a través de una toma de conciencia de su propia situación (2010, p. 5).
La pertinencia del estudio de Rancière en nuestro días viene dado por la persistencia de ciertos presupuestos teóricos y políticos que, aun en la forma postmoderna, siguen abogando por una educación-movilización del espectador a través del arte. Por ello, el autor propone una vuelta hacia el trabajo de Joseph Jacohot, quien ya en a comienzos del siglo XIX defendía la oposición entre la emancipación intelectual y la instrucción del pueblo, entendiendo esta última como un proceso que impide al espectador tomar parte activa en su proceso de aprendizaje.
Al tomar la perspectiva de Jocotot, Rancière se plantea la validez de las categorías que definen nuestros formas de entender la realidad, adaptadas tradicionalmente a las formas de dominación y sujeción. Y plantea unas nuevas, más permeables, en donde esa distancia insalvable entre unos y otros (factor inherente al proceso comunicativo) se alza quizás como la única salvaguarda del juego imprevisible de asociaciones y disociaciones capaz de conducir al proceso del conocimiento. “La distancia entre el maestro y el discípulo no es un mal que deba abolirse, es la condición normal de cada comunicación”. Por tanto es una distancia que se mide dependiendo de las posiciones del maestro y del discípulo, y una comunicación que se entiende como abierta pero que no necesariamente se relaciona con el progreso.
La disolución de fronteras entre el espectador y el artista es fundamental según Rancière, pues implica un constante cuestionamiento de las funciones tradicionales que se ha otorgado al arte y sus creadores como motor del desarrollo social.  Llevada a la teoría sobre las instituciones culturales, por tanto, la propuesta de Rancière supondría un rechazo del discurso heroico en cuanto a la finalidad del arte y su efectividad, estableciendo al individuo como sujeto central en su proceso de aprendizaje, al tiempo que reconoce la capacidad del arte para generar nuevas interpretaciones en una audiencia que resulta diversa y heterogénea.

3. La gestión de las instituciones culturales: el caso Español.
El sistema del arte en España actualmente es el producto de un rico y complejo entramado de agentes que han intervenido activamente en los últimos treinta y cinco años. Durante este tiempo, el sector del arte y la cultura ha conseguido posicionarse claramente en la sociedad, no sólo en términos de participación y visibilidad, sino también en un sentido económico más global, en cuanto a la reactivación del mercado y su relación con otros sectores. A continuación, se exponen una serie de casos ejemplares que ponen de manifiesto las contradicciones, carencias y condicionantes de las instituciones públicas y las políticas que dieron lugar a su creación.
Con el advenimiento de del fin de la dictadura en los años 70 asistimos a un cambio importante en todos los sectores de la sociedad española, consecuencia de una exposición repentina a los modos de hacer extranjeros. Esto provocó, en gran parte, que el necesario proceso de adaptación se viese desplazado por el impulso obsesivo de ubicar rápidamente a España dentro del panorama geopolítico internacional, y proyectar una imagen en consecuencia, más que considerar la situación interna y su propias necesidades (Ruiz-Rivas, 2004, p. 3).
Ya desde los años 80 se puso de manifiesto la intención de capitalizar el valor simbólico del arte en España y utilizarlo como un símbolo identitario del sistema democrático recién instaurado. Diversos agentes participaron de este proceso liderado por el Ministerio de Cultura, pero fueron especialmente los comisarios, gestores y críticos al mismo tiempo, los encargados de legitimar un discurso forzado y superficial, destinado a promocionar un arte español cercano a la imagen moderna que proyectaban las corrientes internacionales dominantes.

3.1 El arte contemporáneo como estrategia de mercado
Un aumento significativo de las partidas de presupuesto público para la cultura a principios de los años 80 tuvo como resultado el nacimiento de numerosos centros de arte contemporáneo en España que se adelantaron  al fin de la política centralista del Centro Nacional de Exposiciones de Madrid. Como consecuencia de esta situación, surge en 1988 el Centro Nacional de Arte Reina Sofía (Hoy Museo Nacional, MNCARS) con el objetivo de convertirse en un centro artístico internacional de referencia.
Lo interesante respecto al origen del MNCARS radica en su potencia para trasmitir de la idea simbólica de un viraje hacia la modernidad que el gobierno de la ciudad había tomado como estandarte político. El proyecto vino acompañado de una fuerte estrategia de marketing, aplicada por muchos otros gobiernos autonómicos desde entonces, que hacía hincapié en el papel transformador del Museo tanto como motor del desarrollo social como agente revitalizador de la economía (A. Ávila, 2003, p. 201). En definitiva, más allá de formalidades abstractas e incluso vacías, lo que se propuso fue priorizar las instituciones culturales como bienes de consumo, principal demanda de turistas y, por tanto, un emplazamiento atractivo para comercios. En otras palabras, el establecimiento del MNCARS fue considerado como un trampolín para la revitalización de la zona marginal de Atocha, cercano también a un barrio como Lavapiés a donde curiosamente se ha extendido la actividad cultural. Este proceso de “gentrificación” de los años 90, que atrajo a numerosas galerías y empresas de gestión cultural, se vería reforzado con la construcción del eje ficticio del triángulo del arte entorno a tres grandes focos: el Museo Nacional del Prado, Museo Thyssen-Bormisza y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Esta política era el resultado dos grandes reclamos: promover el desarrollo comercial de las zonas intermedias entre estos centros, ornamentadas con nombres de barrios como “de las letras” o intervenciones urbanas con esculturas (Paseo de la Castellana recientemente), y la necesidad de ofrecer un paquete turístico compacto adaptado al consumo de un turismo que por lo general no suele dedicar muchos días a la ciudad.
3.2 Un modelo nacional y supranacional
En su artículo “Las nuevas fábricas de la cultura: los lugares de creación y la producción cultural en la España contemporánea”, Jesús Carrillo apunta una progresiva diseminación en España de un modelo social concreto al servicio de intereses más o menos ocultos, que amenazaba a principios de 2005 con convertirse en hegemónico. Este modelo define la cultura entendida como recurso, por lo implica una producción y funcionamiento de carácter industrial y empresarial que busca el crecimiento económico y la propagación de unos valores acordes con su filosofía. Específicamente, su artículo señala cómo en los últimos años el Estado español se ha inspirado en las directivas europeas en política cultural para justificar su actuación y excesiva ingerencia en el sector. Políticas, por otra parte, que se han aplicado de manera parcial y precaria, al margen de la situación en España y las verdaderas necesidades de sus ciudadanos.
Ya sea como bien de producción de riqueza o como instrumento de cohesión social las políticas de distribución de las ayudas públicas o la financiación de proyectos concretos parecen servir más a una necesidad de generar resultados inmediatos y visibles que sean materializados en formato de póster publicitario o programa político. Lo más triste de todo es que muchas veces ni siquiera se prioriza en la efectividad de los proyectos culturales, sin en sus a capacidades para comercializarse y crear un impacto en la opinión pública.
Aunque la realidad ha demostrado ser mucho más compleja que eso, sin embargo, el Matadero es un proyecto de la primera década del 200 que evidencia cuáles han sido las prioridades políticas a la hora de concebirlo. Más allá de los objetivos de quienes trabajen en su gestión y de lo bien o lo mal que lo hagan, existen ciertas cuestiones que no pueden eludirse a la hora de su concepción: el centro fue terminado prematuramente y sin un proyecto de gestión clara en relación con su entorno. Su construcción vendría a representar la guinda de coronación de un macroproyecto de reforma urbana que serviría para subrayar el prestigio de sus diseñadores como artífices de la nueva Madrid. Las cosas, como vemos, no han cambiado tanto desde los años 80: el valor simbólico sigue siendo la cultura. (López Cuenca, 2004, p. 26)
Este es el caso de tantos otros centros en otras ciudades, “fábricas de cultura” como El Laboral de Gijón o Tabacalera de San Sebastián, que se erigen al margen de las demandas o necesidades de la población, e incluso a costa de la desestabilización de las dinámicas ya existentes. La aplicación de una lógica industrial, en este sentido, tiene como consecuencia la proliferación de centros incomunicados entre sí, que compiten por su protagonismo a nivel nacional e internacional, manteniéndose al margen de una política sostenible en beneficio de los ciudadanos. (J. Carillo, 2010, p. 290 )

4. ¿Época de cambios o cambio de una época? El lugar del espectador y sus posibilidades dentro de la Institución
A continuación, se presentan algunos de los cambios más importantes que han tenido lugar en nuestra sociedad y en qué medida han afectado a la configuración de las instituciones y estructuras sociales. Las promesas de la revolución digital, entre las cuales se encuentran la emancipación del lector como productor de contenidos, o la emergencia de movimientos sociales esporádicos que reclaman una mayor participación social, son algunos de ellos. Por otra parte, no debemos olvidar los cambios políticos no sólo en España, sino también en Europa, y el advenimiento de la derecha, paradójicamente, como receta y cura de un problema que prácticamente fue iniciado la teoría económica neoliberal. ¿Cuáles son las posibilidades de resistencia y acción ante tales acontecimientos? ¿Hay canales que los permitan?.
4.1 La irrupción de las nuevas tecnologías ¿Nuevos medios, nuevas posibilidades?
Mucho se ha escrito sobre los cambios en la audiencia y su carácter altamente heterogéneo. Es quizás con la aparición de las nuevas tecnologías cuando comenzamos a identificar un tipo de espectador que cruza el umbral de la pasividad para generar sus propios contenidos. Ésta es una cuestión que ha creado gran expectación en la comunidad intelectual, sobre todo en aquellos que abogaban por la disolución del autor individual en pos de una inteligencia y agencia colectiva en la sociedad red (Carrillo, 291). A propósito de este punto se pone en relación la autoría con el régimen de propiedad, algo que trataremos más adelante.
Lo me que interesa ahora especialmente es exponer el punto de vista de Lev Manovich en su texto La práctica (los medios) de la vida cotidiana. Del consumo de masas a la producción cultural en masa con relación al punto anterior sobre el que incidía Rancière: la disolución de las fronteras entre el espectador y el creador no pasa por una mediación. Ya sea el artista, en calidad de “instructor” o el propio medio utilizado para depositar los contenidos (Web 2.0),  existe una estructura mayor que abarca y determina las relaciones en la sociedad y por tanto las formas de conocimiento posibles.
Así pues, Manovich señala que, a pesar de que los recursos de la Web 2.0 permiten una mayor accesibilidad de contenidos escritos por no profesionales, personas que escriben en calidad de espectador-creador, esto no implica necesariamente un nuevo y diferente punto de vista (llamado progresista). Manovich señala que el contenido creador por profesionales sigue siendo el que predomina en los sitios de referencia informativa, aunque el número de usuarios que acceda a la información por medios sociales sea cada vez mayor. En parte, es cierto que  cambia la economía medios y los parámetro de estudio de la audiencia, pero eso no significa que la gente no siga remitiéndose a las estructuras tradicionales que rigen la sociedad (Manovich, 2011, p.3). En efecto, tal y como hemos comprobado con los ejemplos del caso español, el desarrollo de la industria cultural contemporánea parece continuar con las dinámicas creadas por la cultura del consumo comercial a lo largo del siglo XX, adaptadas y moldeadas hoy a los gustos de un público que se decanta por la customización los productos a consumir.
4.2 Cultura como práctica política
¿Pero si las dinámicas no cambian, qué es lo que cambia hoy en día? ¿Qué condiciones en el campo de la cultura han cambiado? Según Paolo Virno, la producción contemporánea no puede ser concebida al margen de las implicaciones que se encuentran presentes en la práctica política. El nacimiento de la industria cultural, concebida dentro de la producción postfordista, habría sustituido al taylorismo y el fordismo, por un renovado sistema “horizontal” que implica dirigirse ya no a un espectador pasivo, sino a un productor, ahora convertido en un artista autoempleado y autoprecarizado destinado a buscar posibilidades al margen de las dinámicas estatales. (P. Virno, 2011, p.4)
Todo esto se entiende, según Virno, porque se parte de que la producción postfordista se fundamenta en el reconocimiento de un cierto grado de virtuosismo en el ejercicio de toda actividad de la vida contemporánea. Aquí, la actividad sin obra, la “ejecución” de carácter preformativo, es la que asume el papel imprescindible de modular la cooperación social. Por ello, si el intelecto es la principal fuerza productiva, cualquiera podría ser considerado como creador mientras que forme parte del conjunto de relaciones y conexiones sistemáticas coordinadas que son el pilar principal de la producción y la riqueza.
De manera tal que, a pesar de los cambios, se sigue reforzando la cultura como recurso. Un recurso instrumentalizado, adecuado necesariamente a los métodos rentabilizadores propios del mundo industrial. Tal y como apunta Esther Leslie en el texto anteriormente citado, hoy quien decide el valor de la cultura es, en definitiva, quien controla la producción de la industria y, por tanto, quien busca un interés económico. Por tanto, la propia experiencia artística es entendida como valor añadido en términos económicos, aunque no necesariamente en aquellos de desarrollo artístico y cultural, pasando a otros planos como la política. De esta manera, las políticas culturales dejan de centrarse en la producción cultural para fijarse en el consumidor quien la recibe como un añadido a su identidad, dotado de una fuerte carga simbólica.
Todo este proceso tiene una serie de implicaciones que se evidencian en la composición de un nuevo modo de gubernamentalidad que desarrolla Isabell Lorey en Gubernamentalidad y precarización de sí. En este texto se parte de la base que existen unas condiciones estructurales de normalización de la sociedades, en las que los individuos son capaces de reconocerse respecto de su entorno y por ende convertirse en sujetos biopolíticos. Mediante ello, se evidencia que existen unas líneas de fuerza histórica de la subjetivación burguesa moderna que tienen continuidad en la sociedad contemporánea y que son capaces de bloquear comportamientos que se resistan a la normalización. (I. Lorey, 2007, p.5) Según lo que argumenta Lorey, hoy seguimos viviendo bajo el amparo de un marco liberal burgués y asistimos a la consolidación de una determinada política orientada a la consecución de la fuerza y riqueza.
La nueva normalidad gubernamental, entonces, se encarna en la condición de precariedad a la que se someten los productores y productoras culturales, por medio de ciertas relaciones con el sí mismo y de ciertas ideas de soberanía. Y esa precariedad, relacionada con la «economización de la vida», es soportada por ellos justamente porque creen en su propia autonomía y libertad. Porque es la realización del sí la que se ha convertido en una tarea reproductiva a cargo de cada uno, casi siempre fuera del trabajo asalariado adecuadamente pagado. El trabajo supone la realización de sí. Lo que les convierte en explotables, e incluso un ejemplo de explotación modélico.
Todo ello nos lleva a pensar que la analogía establecida entre el artista (creador+espectador) y el trabajador en el capitalismo postfordista sólo beneficia a aquellos a quienes les interesa perpetuar esta norma de la cultura vista como recurso. No se trata de un escenario favorable para las prácticas artísticas, claro está. La precarización es un fenómeno gubernamental neoliberal estructural que afecta a la sociedad entera, en pocos casos se basa en la libre decisión.
4.3 Hacia nuevos horizontes
Según Lorey, ante este panorama, el verdadero problema se encuentra representado por la falta comportamientos resistentes que inicien la búsqueda de una buena vida, una vida cada vez menos funcional a la gubernamentalidad. Y entonces llega la muy esperada pregunta: ¿Cómo se reactivan estos comportamientos? ¿Cómo se generan condiciones de trabajo que propicien la consideración de la cultura en otros términos?. En un mundo tras Adorno, según Leslie, todo se ha convertido en una práctica estética, y esto ha conducido irremediablemente a la espectacularización vacía de lo político. Por ello, la autora entiende que se debe hacer una vuelta a los procesos benjaminianos de la politización del arte en un sentido más amplio y rechazar los conceptos de exhibición, producción y consumo preestablecidos, para conseguir un arte “democráticamente disponible para todos como práctica y como materia de la crítica”. (E. Leslie, 2004, p.2)
Por su parte, la postura de Paolo Virno es algo más compleja y radical. En su texto Virtuosismo y revolución: notas sobre el concepto de acción política dispone que la única forma de arrancar la acción política de su actual parálisis es desarrollando el carácter publico del Intelecto fuera del trabajo, en oposición a éste. A través de la constitución de una esfera pública no estatal se crea una alianza entre el general intellect y la acción política por medio del éxodo, que representa una sustracción emprendedora. Esta acción política de desobediencia civil, según Virno, debe ser radical para así romper con el círculo virtuoso del Intelecto como premisa y consecuencia del estado. Cuando finalmente el intelecto es desligado de la producción de plusvalía, ya no es “ley natural” del capitalismo tardío, sino la matriz de una república no estatal.
La resistencia es entendida por Virno por medio de la intemperancia, utilizada como recurso para rechazar la obediencia al Estado. Ésta es la conexión sistemática entre el Intelecto y la acción política, que permite concebir un virtuosismo no servil. Para ello recurre a la gramática de la multitud, vista como una forma de existencia política “que se afirma a partir de una Unidad radicalmente heterogénea en relación al Estado” y que es el general intellect. Virno considera que ésta dispone de una partitura común, y permite desmontar todos los mecanismos de representación política. El gran problema es que resulta inseparable la “presencia del otro” y por tanto no se puede concebir  fuera de la cooperación lingüística o de la “acción en concierto” que esa presencia implica.
Es curioso que este autor señale que en los Estados del occidente desarrollado se resignan a la irrepresentabilidad política de la fuerza de trabajo postfordista. Estamos todavía estamos intentando analizar las fuerzas que generaron y que generará el movimiento 15M. Es interesante subrayar que su crítica de la sociedad podría claramente verse reflejada en un acuerdo de mínimos escrito en Sol: “agotamiento de la legitimidad de las actuales formas de representación “, “la instancia democrática coincide hoy con la construcción y la experimentación de formas de democracia no representativa y extraparlamentaria”. Por tanto, es cierto en algún sentido que la necesidad de búsqueda de la expresión política de la acción en concierto se está haciendo cada día más evidente. Sin embargo, la solución de Virno podría considerarse algo utópica pues la república de la multitud no sólo rechaza la permanencia, sino también la reconstrucción en cualquier forma de un cuerpo político unitario.
En cualquier caso, todavía queda por responder la necesidad de esa “inclusión del arte” en los procesos sociales, su funcionalidad y el porqué lo necesitamos, tal y como se pregunta Leslie. Respecto a esto existe dentro del texto de Rancière hay una idea que me ha llamado poderosamente la atención: el ignorante sólo avanza en el conocimiento si reconoce su ignorancia respecto de sí mismo, siendo capaz de traducir progresivamente relaciones que le lleven a redefinir su posición en el juego intelectual. Por tanto, y volvemos a señalar, la acción política en el caso de haberla siempre parte de uno mismo.
4.4 La gestión que nos merecemos hoy
Muchos de los autores que he citado en este texto hacen en mayor o menor medida una denuncia sobre los regímenes de titularidad y distribución de la gestión pública en España. Se trata, en definitiva, de una excesiva institucionalización de los procesos de gestión, llevando a la consolidación de un sistema poco transparente, desprovisto herramientas eficaces de control en el reparto de fondos que finalmente se quedan entre “pandillas y amigos” (Ruiz-Rivas, 2003, p. 7). A la precariedad a la que están sometidos la mayor parte de los actores culturales (ya sean gestores, actores, productores, comisarios, etc.) se adhiere la existencia de un sistema estático y jerarquizado, con escasos niveles de participación real en la gestión de las políticas por parte de profesionales capacitados. Como resultado obtenemos la exclusión de la cultura entendida como un factor para el crecimiento intelectual e incluso espiritual de las personas. En su favor aparece política que minimiza la crítica, resistencia o subversión (factores que deberían ser considerados como positivos) por medio del uso abusivo de premios, becas y exposiciones institucionales ante la falta de otro tipo de financiación.
4.5 Centros de ebullición: nuevas fórmulas para el desarrollo de la cultura en Madrid.
Resulta que existen fugas, prototipos, experimentos e, incluso, salientes, puntas de iceberg que están empezando a mostrar los signos de un cambio estructural, de unas maneras de gestionar distintas de lo secundado por los grandes presupuestos. A costa de mucho esfuerzo y escasos apoyos, proyectos como Tabacalera u Off Limits han mostrado su capacidad iniciar nuevas vías de participación ciudadana más activas y comprometidas con el mundo de la cultura.
Junto con estos dos últimos, me gustaría resaltar la actividad de dos centros financiados por dinero público pero que han intentado emular las propuestas de los centros independientes, estableciendo canales de experimentación mediante los cuales se induce a la reflexión y la intervención directa. Medialab-Prado se constituye como un gran laboratorio, donde se gestan proyectos que pretenden integrar actores en diferentes niveles de especialización, siempre desde la acción. Y Matadero, a pesar de llevar a pequeña escala la forma de subvención por medio de proyectos seleccionados por un comité, ha abierto un canal de reflexión llamado el ranchito para investigar sobre posibles nuevos formatos de gestión artística, entre otras cosas.
Lo cierto es que estos proyectos, aunque parcialmente aislados, han conseguido materializar algunas de las fórmulas más evidentes de una sociedad dominada por las nuevas tecnologías de la información y la lógica de la red. Estos centros han surgido para cuestionar los procesos de legitimación y sanción llevados acabo por las instituciones convencionales como museos o centros de arte, retroalimentados por la dependencia de una comunidad sometida a un régimen de ayudas y subvenciones.
Aunque dotados de cierto aire reivindicativo, ni Tabacalera ni Off Limits pretenden alzar, a modo de cruzada, un estandarte que represente los que está por venir, la nueva modernidad. Alejados de las grandes conceptualizaciones, estos centros se plantean como lugares abiertos a la acción y la reflexión, con cabida para proyectos de corte subversivo que cuestionan los procesos de inclusión y exclusión de la cultura y se replantean nuevas fronteras para e ejercicio de nuestra actividad.
Es quizás una invitación para negociar fórmulas más integradoras en el mundo de la cultura, fundamentadas en el intercambio y la participación como base para el desarrollo cultural. Aunque éstas iniciativas suelen partir siempre de la esfera privada, recientemente se adoptado medidas similares en instituciones de carácter público como Matadero o Medialab-Prado, concebidos como centros de corte experimental donde se pretenden integrar algunas de éstas dinámicas sociales. En este sentido, son interesantes desde el punto de vista del pensamiento, por ejemplo, los grupos de investigación que organiza el Centro de Arte 2 de Mayo para educadores y mediadores o el proyecto Ranchito de Matadero, como plataforma de reflexión sobre los nuevos horizontes de la acción y gestión cultural.
Sin embargo, no debemos olvidar que quienes, por lo general, alimentan la crítica y promueven el cambio de estructuras hacia nuevos niveles desarrollo cultural y social son aquellos que surgen en los márgenes del sistema institucional, donde la precariedad es la regla de juego para todos aquellos profesionales o proyectos enteros con ánimos de cambio. Y en España, particularmente, es una situación insostenible.
4.6 Reflexión sobre el impacto de la Crisis y lo que está por venir: la nueva ley de Mecenazgo.
Para finalizar, me gustaría hacer una aclaración breve sobre el enfoque de este trabajo. A pesar de que la Crisis era el tema fundamental de nuestro trabajo comprendido dentro de la asignatura Análisis e Investigación en Comunicación, el término crisis prácticamente es inexistente en todo el texto. Consciente de esta decisión, he decidido emplearla lo menos posible, con la intención de evitar despertar un fantasma cuyo protagonismo, desde 2008, parece dejar en un segundo plano a los verdaderos responsables, de carne y hueso, que nos han llevado a la situación en la que nos encontramos. Estar en crisis, en realidad, no es más que asumir las consecuencias de años de mala gestión, derroche e irresponsabilidad por parte de los políticos de turno, principalmente. Pero también, bajo mi punto de vista, indica una cierta apertura a procesos de reflexión y el debate crítico sobre las estructuras y fundamentos de nuestra sociedad. De esa manera, hemos visto como este debate no sólo se ha dado en las calles, con el 15M y movimientos similares, sino también numerosas conferencias y seminarios de expertos que intentan buscar fórmulas para financiar la cultura sin poner en riesgo la calidad y garantía de los servicios públicos.
A pesar de ello, la nueva Ley de Mecenazgo es, a todas luces, otro parche más que pronto dejará ver sus costuras. No sólo no se ha hecho una revisión de la gestión pública de las instituciones en el sentido que defiende este texto, sino que además, se ha quitado campo de acción a lo público para ponerlo a disposición de las empresas privadas. Aquí me refiero a lo público en sentido amplio, a ese espacio común de la actividad y la reflexión al que todos pertenecemos tan sólo por habitar el mismo espacio y formar parte de su comunidad. Tiene que haber ciertas garantías de que esos espacios sean autónomos y que perduren en el tiempo. Con ello, no quiero decir que el patrocinio y el mecenazgo no sean fórmulas plausibles, pero el sector privado tiene muchos menos controles y responsabilidades para con los demás, lo que dificulta el control de porqué, para quien y con qué motivos se hacen las cosas. Esa misma falta de control que durante 35 años han mostrado las instituciones públicas.

5. Conclusión.
Lejos de llegar a una conclusión acerca de las funciones del arte y su papel en la sociedad, el objetivo de este texto se ha centrado en establecer algunos de los puntos entorno a los que gira el debate sobre los estados de cultura hoy.  Partiendo de cómo funcionan las instituciones culturales hemos visto la relación que existe entre las posibilidades de la industria cultural y las estructuras que la cimentan. La precariedad “para sí” de los productores y los gestores culturales no es más que otra de las fórmulas que se enmarcan dentro de un modo de producción para el sistema de bienes de consumo. Ese es el precio de la normalización. Y aunque vemos indicios de resistencia y llamada a la acción, estos quizás todavía no sean suficientes. Al tiempo que se espera la revolución, tal y como menciona Esther Leslie, es preciso evidenciar los modos de subjetivación gubernamental y su relación con la búsqueda de nuevas relaciones con la autonomía y la libertad.
Siempre nos quedaran ideas en el tintero, pero la ambición de abarcarlo tampoco parece ser muy realista. La intención de este texto, por otra parte, ha sido trazar un recorrido por algunos de los fenómenos más interesantes que han determinado la fisonomía cultural de España, a la que todavía le queda mucho camino por recorrer. Tal y como hemos visto, su planteamiento no ha cambiado mucho desde los años 80. El proceso de mercantilización del arte que tuvo lugar entonces llevó a este país a construir un discurso ajeno al entramado cultural existente, aderezado posteriormente con las estrategias de promoción y difusión empresariales del arte tan sonadas en Europa. Como si de una prótesis se tratara, se incorporaron políticas favorables al comercio y la visibilidad exterior, políticas, por otro lado, al servicio de los intereses políticos de cada momento. Y aunque esta utilización de la cultura como recurso haya calado de lleno en las políticas del Estado, existen afortunadamente algunas propuestas recientes tanto en el sector público como en el privado que llevan a cuestionar la sostenibilidad y eficacia de esta forma de ver las cosas.
Crisis significa que ningún modelo hasta ahora, tras 35 años de democracia en España, ha sido lo suficientemente sostenible y viable como para mantenerse en el tiempo y ser efectivo. Crisis significa que debemos buscar nuevos términos que definan nuestro lugar dentro de la sociedad, una sociedad abierta y participativa, que deje de pensar “o rojo o azul” “o estatal o privado”. Hay que recuperar la ciudadanía y nuestra capacidad de decidir, en una sociedad donde nos han enseñado erróneamente que debemos alistarnos en un bando u otro, sin importar nuestras necesidades. Común es aquello de lo que todos participamos, aunque lo hagamos de forma diferente. Y común tiene que ser la salida de todo esto, porque sino seguiremos viviendo en crisis y evitando nuestra responsabilidad de construir una sociedad de la que participemos todos.


6. Bibliografía
Ávila, Ana, 2003, El arte y sus museos, Barcelona: Ediciones del Serbal.

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Off Limits: Madrid: http://www.offlimits.es/
Tabacalera Madrid: http://latabacalera.net/
MediaLab-Prado Madrid: http://medialab-prado.es/

LOS RECORTES DE LA INVERSIÓN EN EL DEPORTE

Hace más de cuatro años que la crisis económica asfixia a la sociedad mundial actual. Si hacemos un breve resumen de las causas que la provocaron nos encontraríamos varias razones entre las que destacan los altos precios de las materias primas, la sobrevaloración del producto, una crisis alimentaria mundial y energética, una elevada inflación planetaria y la amenaza de una recesión en todo el mundo, así como una crisis crediticia, hipotecaria y de confianza en los mercados.  Sobre todo, esta última.
Se desencadenó en la conocida crisis financiera de 2008 que surge como consecuencia directa de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos en el año 2006, un incremento de los precios de los bienes inmuebles muy por encima del incremento de los precios en general.
A partir de aquí se van a desarrollar las conocidas como hipotecas basura. Un tipo especial de hipoteca, preferentemente utilizada para la adquisición de viviendas y orientada a clientes con escasa solvencia, y por tanto con un nivel de riesgo de impago superior a la media del riesgo de impago.
Estas causas descritas anteriormente y que he creído conveniente desarrollar brevemente para así poder situar al lector en un contexto adecuado para la consiguiente lectura, dejaron un mapa mundial descalabrado económicamente hablando.
           
Todos los sectores de la sociedad se han visto afectados tarde o temprano. Unos directamente como es el caso del ámbito inmobiliario y de la construcción, y otros como consecuencia de esta dramática situación.
En cuanto los países comenzaron a ver como la crisis financiera repercutía cada vez más en sus cuentas económicas tuvieron que tomar medidas que hoy todavía se están llevando a cabo, en muchos casos de carácter muy drástico.

Los recortes se han llevado a cabo en todos los sectores de los que depende la sociedad para su desarrollo: el sector público, donde se encuentran la educación y la sanidad públicas, reducción del sueldo a los funcionarios, aspectos sociales como las pensiones, desaparición del cheque-bebé, subida de impuestos y también sobre el dinero destinado a las Comunidades Autónomas que han tenido que apretarse el cinturón de manera considerable.

                                             

Y es aquí donde entra el deporte y las causas que lo han llevado a la situación actual. Las Comunidades Autónomas han tenido que esforzarse en reducir gastos y se han visto obligadas a tomar decisiones en la mayoría de casos impopulares. Lo podemos ver reflejado en el mapa comparativo adjuntado anteriormente, procedente del periódico El País, donde se pueden observar los recortes que se han aplicado en las distintas Comunidades Autónomas españolas.

Sectores tan importantes e imprescindibles como la sanidad y la educación han sido intervenidos. Por lo que el deporte y la cultura, más relacionados con el ocio que con la necesidad han visto las consecuencias de la mala situación que atravesamos mucho antes que el resto de ámbitos que conforman la sociedad.

Si nos centramos en el aspecto más modesto del deporte vemos como muchos equipos de fútbol, balonmano, baloncesto, volleyball, por poner algunos ejemplos se han visto obligados a bajar de categoría por falta de solvencia económica. O en otros muchos casos la única solución ha sido la de desaparecer.

Poniendo algún ejemplo real, recuerdo el caso de los clubes de baloncesto provinciales de Córdoba. Tres equipos como el Córdoba, el Nivelaciones y el Adeba, los tres máximos representantes séniors de la capital cordobesa sufrieron de cerca la escasez de recursos económicos por falta de inversiones y patrocinios. El caso del Nivelaciones fue el caso más dramático, que militando en la Liga EBA (segunda categoría de baloncesto, tras la Liga ACB) y en la que obtuvo grandes resultados a final de temporada, se vió obligado a decir adiós y regresar a la liga provincial.
Es uno de las decenas de casos que se han sucedido en estos últimos años de crisis económica y que han golpeado a muchos equipos, categorías y deportes.

Tal y como he mencionado anteriormente, la falta de inversiones de patrocinadores ha sido una de las causas principales para que muchos equipos viviesen esa escasez de recursos. Y es que las empresas también han tenido que llevar a cabo ciertos recortes en sus presupuestos.
 
Estas medidas pueden deberse a varias razones. Por un lado, está la falta de dinero de muchas empresas que prefieren destinar el presupuesto del patrocinio directamente a actividades relacionadas con su negocio para asegurar la supervivencia de este. Y por otro lado, está el problema que supone para su imagen. El hecho de que una empresa sea relacionada con un equipo que ha sido rescatado de la quiebra. Habitualmente, las empresas patrocinan equipos porque quieren identificarse con ciertos valores, y estos no quieren verse relacionados con equipos los cuales no son potentes en mercado.


Pedro Nueno, Profesor de IESE Business School y experto en marcas recalca que “el patrocinio genera notoriedad y las marcas que precisan notoriedad son las emergentes”. Así que el profesor explica que de ahora en adelante, “las marcas irán a buscar patrocinadores a Asia, puesto que es allí donde se encuentran las grandes economías emergentes del planeta”.

Por otro lado, el hecho de que Asia sea un mercado atractivo para buscar sponsors también hace necesario que “las empresas busquen estrellas emergentes en esos países, porque los deportistas consolidados españoles como Rafa Nadal, Fernando Alonso o Pau Gasol ya están saturados”.  

Muchas razones son las que se barajan, pero lo cierto es que son muchos los equipos que carecen de patrocinadores, hecho que contribuye sin duda a agudizar su crisis.

La huelga de futbolistas, deudas impagadas, falta de inversores, cierre de la NBA,  progresivo alejamiento de la Fórmula 1 de Europa, son algunas de las consecuencias que ha tenido la crisis económica en el deporte mundial. Asunto que abordaremos en el punto siguiente.

CONSECUENCIAS A NIVEL MUNDIAL

De acuerdo a una investigación llevada a cabo por El Economista, los problemas financieros en el mundo han dejado pérdidas en el deporte superiores a los 8,799 millones de dólares por ausencia de patrocinios, contratos de televisión, infraestructuras suspendidas, deudas adquiridas, así como recorte de presupuestos.

Las ligas, federaciones locales y grandes equipos se han visto afectados: NFL, NBA, GP Moto, MLS, Liga Mexicana de fútbol, Liga de España, Calcio, Premier League, todos, absolutamente todos, ninguno se ha librado del tsunami financiero que ha tenido lugar en estos últimos cuatro años.

- La Fórmula Uno es una de las competencias con mayores patrocinios y poder económico del planeta. Muchos de los sponsor habituales de este deporte como ING, Royal Bank of Scotland, Lenovo, Martini, etc., se han visto obligados a decir adiós a su patrocinio. A esto hay que sumar el anuncio de venta de la escudería Honda en el año 2008.

Tan solo por la salida de patrocinadores, deudas y recortes de presupuesto la F-1 dejó de percibir en 2009 cerca de 1,110 millones de dólares.
Situación que ha ido empeorando con los años hasta el punto de que se esté cuestionando en España la viabilidad de celebrar en un futuro el mítico GP de España de Fórmula 1, el circuito de Montmeló. Dejándolo en manos de los próximos resultados de Fernando Alonso.

- Por otro lado está la deuda que ahoga a la Premier League, donde los clubes tienen una deuda cercana a los 4,800 millones de dólares. Equipos como el Chelsea tuvieron números rojos durante la temporada de 2008 con 35,8 millones de dólares en pérdidas.
Además en el 2010, AIG dejó de patrocinar al Manchester United, negocio en el que perderá cerca de 200 millones de dólares.

Muchos otros equipos también han roto relaciones con sus tradicionales patrocinadores.

- El caso NBA: En el año 2009 se solicitó un préstamos de 200 millones de dólares para subsanar las pérdidas de operaciones de al menos 15 de los equipos contendientes.
Además, el pasado año comenzó el LockOut NBA, eso significa que los clubes prohibían el uso de las instalaciones a los jugadores para cualquier actividad: entrenar, jugar, partidos, gimnasios, etc. Al mismo tiempo, los jugadores dejaron de cobrar, sus contratos quedaron en suspenso. La medida se tomó a iniciativa de las 30 franquicias NBA, 22 de las cuales decían que perdían dinero. El 26 de noviembre del 2011 se puso fin a la huelga.


- Los nuevos proyecto, a la espera. Nuevos estadios se han visto suspendidos por los problemas financieros de las empresas auspiciadoras de los proyectos. 

 
 En mayo de 2010 comenzaron las obras del nuevo estadio San Mamés donde el Athletic Club disputará sus partidos a partir de marzo de 2015, que es cuando está previsto que acabe la construcción. Este año, la sociedad que gestiona la obra, San Mamés Barria, debería recibir la cantidad de 9,6 millones de euros. El Gobierno vasco ya ha comunicado que no le va a ser posible pagar la cantidad mencionada, al igual que 3 de los 15 millones del próximo año. Se prevé que el retraso en los pagos se prolongue hasta 2017.


Otro caso llamativo es el del nuevo estadio del Valencia C.F., obras que cumplen ya casi 3 años de inactividad y solo se podrán reanudar cuando existan recursos económicos para afrontarlas, tal y como ha reiterado el presidente del club, Manuel Llorente. 

LA CRISIS DE LAS INSTITUCIONES

No solo los patrocinadores, inversores y empresas son los que están pasando por situaciones difíciles. Son muchas las organizaciones e instituciones que están sufriendo las consecuencias de la crisis y que de forma indirecta está afectando al deporte. 

El año que viene tiene lugar en España el Mundial de balonmano. Ciudad Real contaba con uno de los mejores equipos de la Liga ASOBAL, el Club Balonmano Ciudad Real, por lo que para la ciudad figurar como una de las sedes del evento se presentaba como una gran experiencia debido al seguimiento de este deporte que se practica en la provincia manchega. Pero la situación de ha ido complicando poco a poco y el camino al mundial se ha ido torciendo. Con la marcha del equipo a Madrid para ya convertirse en el Club Balonmano Atlético de Madrid, el cambio de color político en la Junta de Comunidades y el agravamiento de la crisis económica se ha dificultado mucho que sea posible continuar con el proyecto. 

Para que Ciudad Real pudiese seguir aspirando a tan ansiado acontecimiento se debería realizar una gran inversión, que necesitaría la friolera de un millón de euros para remodelar y acomodar todo lo necesario para un evento de tal envergadura.  
Pero Ciudad Real no es la única que se encuentra en una difícil situación, otras como Málaga, Valladolid y Zaragoza ya han renunciado. Habrá que esperar para conocer qué ocurre finalmente con la ciudad manchega.

Algo parecido ha ocurrido con la Vuelta ciclista Castilla y León, una competición que se lleva celebrando casi ininterrumpidamente desde el año 1985. Suponía un referente en nuestro país y también fuera de él, ya que los corredores la utilizaban como prueba de entrenamiento antes de embarcarse en las duras competiciones del año como el Tour de Francia o el Giro de Italia.

Pues bien, la Vuelta a Castilla y León 2012 podría no celebrarse. Las distintas administraciones, regional, provincial y local, se encuentran sumidas en un mar de recortes. Por si esto fuera poco, el habitual patrocinador, Caja España, se ha integrado con Unicaja, por lo que no puede concretar si su patrocinio se llevará a cabo.

Pero creo que el caso más importante es el de RTVE. La Corporación atraviesa un momento muy difícil debido a la crisis, y cerró el pasado ejercicio con un déficit estimado en 50 millones de euros. A esto hay que añadir que el pasado mes de enero el nuevo gobierno, el Partido Popular, hizo público que se recortaría el presupuesto actual de la entidad, 1200 millones de euros en 2011, a 200 millones de euros menos en 2012. La situación es de un gran malestar e incertidumbre.

Este año se celebran los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y RTVE no puede hacer frente a la factura que se le viene encima, que con solo hacerse con la señal de la transmisión tendría que desembolsar 57 millones de euros. Sumando la compra de derechos audiovisuales y los gastos derivados del acontecimiento (desplazamiento de periodistas, dietas, alquiler de platós, unidades móviles, etc) la factura final rondaría los 70 millones de euros.


Muchas son las soluciones que se están barajando, entre ellas la que más fuerza toma es la de compartir derechos con otros operadores pero tampoco esa idea parece buena, ya que RTVE no quiere ceder, bajo ningún concepto, la señal de los deportes más emblemáticos de los Juegos como las pruebas finales de atletismo, el tenis con Rafa Nadal o los partidos del equipo español de baloncesto.

 También, tras los recortes mencionados del pasado enero, la Corporación ha comenzado a estudiar otras posibles soluciones en las que también se vería afectado el deporte. Son múltiples, drásticas y sorprendentes. Irían desde la vuelta a la publicidad a deshacerse de derechos deportivos como la Champions League, que suponen unos 40 millones de euros por temporada, o directamente eliminar Teledeporte, uno de sus canales temáticos. 

 La situación no es fácil, pero RTVE debe decidir para poder sobrevivir ante tal situación. Además está la presión con la que cuenta por la tradición de ser siempre la entidad pública quien emite este tipo de acontecimientos. Supondría un síntoma claro de su incapacidad y un posible cambio de rumbo para el futuro.

FACTORES INFLUYENTES A ANALIZAR 

Son muchos los factores que han influido para que el deporte español y mundial se encuentre en este momento de crisis actual. Los problemas financieros que están sufriendo los equipos de todas las disciplinas deportivas provocados por la crisis económica es un hecho, pero también hay que mirar más atrás, y analizar si anteriormente ya se estaba actuando de manera incorrecta dando pie a una agudización de la situación.
 

De acuerdo a este espacio emitido en TVE donde se abordan de manera profunda las razones que conllevan al fatídico momento en el que se encuentra la economía del deporte español, debemos incidir en varios factores.

Por un lado habría que destacar la idea de que los equipos siempre han vivido por encima de sus posibilidades. Los clubes ya venían de una mala gestión previa, donde la ambición por llegar a lo más alto y aumentar los ingresos ha llevado a muchas instituciones a realizar inversiones de mucho riesgo y que finalmente no han dado sus frutos. 

José María Gay, Profesor de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Barcelona, lo denomina economía de la pasión, “cuando tú a la economía le pones pasión pueden pasar dos cosas, que empujes a la economía o que la economía te destroce”. Y añade que son dos los factores que han provocado la crisis que actualmente vive el fútbol español, “por un lado la crisis generalizada que existe y por otro la que el propio fútbol ha creado, una crisis interna”. 

Los clubes españoles han gastado mucho y tienen una gran deuda, el problema es que no pueda solventarla.
Si sumamos la deuda que todos lo equipos de primera y segunda división tienen la cantidad ascendería hasta los 4,300 millones de euros. Y si a esto también añadimos a los equipos regionales y demás categorías llegaríamos a los 5,000 millones de euros.

Todo esto es el resultado de malas gestiones, fichajes por cantidades estratosféricas e inversiones en las que se ha pretendido aspirar a más de a lo que realmente se podía. El modelo es insostenible.

Otro factor a analizar es que hay muchos clubes tanto en España como en Europa donde el coste laboral supera al total de ingresos. Un ejemplo claro es el Inter de Milán, por cada 100 euros ingresados, gasta 115. Y al igual pasa en algunos clubes españoles de primera y segunda división donde por 100 euros ingresados, se realiza un gasto laboral de 300. Con esta norma es lógico que la deuda conjunta de los clubes ascienda a tales cantidades.


Y por otro lado está el factor de los derechos televisivos. La Liga ingresa 618 millones de euros por temporada. De esa cantidad, 150 millones de euros van destinados al F.C. Barcelona y otros 150 millones al Real Madrid. Donde ya casi se recoge el 50% de los ingresos. A comparación, un equipo como el Getafe Club de Fútbol se lleva 6 millones de euros. Por lo que el reparto no es equitativo y totalmente desigual. Esto a la larga es una consecuencia negativa para los equipos modestos de poco poder adquisitivo.

La Liga española es la segunda que menos ingresos obtiene por la fuente de derechos audiovisuales. En el resto de Europa la situación es diferente. En Italia, la cantidad que se ingresa es de 915 millones de euros. En Inglaterra, se obtienen 1270 millones de euros. Y solo por detrás de España se encuentra Francia, con 607 millones de euros. Por lo que la conclusión es la misma de antes, mala gestión por parte de los clubes y en este caso también de la Liga. El profesor José María Gay habla de llevar a cabo una “centralización de los derechos de televisión”.  

Cambiando de disciplina, Rafael Jofresa, Secretario general de la Asociación de jugadores de Baloncesto Profesional, implica tres factores que han incidido en la situación de la crisis que atraviesa el baloncesto en nuestro país. 

Por un lado, y como he desarrollado a lo largo del trabajo, la escasez de sponsors. Por otro lado, una reducción de la inversión pública en el deporte. Y por último, un descenso en la venta de entradas. La gente tiene que recortar gastos y obviamente lo hará de este tipo de actividades, que antes se podían permitir y de las que ahora deben prescindir.

También hace alusión a las diferencias que hay entre cómo es percibido el baloncesto en Estados Unidos y en España. Los norteamericanos “lo perciben como una empresa con la que ganar dinero. En España el concepto es de vehículo social”. 

Por tanto, Rafael Jofresa anima a acabar con la crisis “creando valor, no formar solo a los jugadores profesionalmente, si no personalmente también. Y darles facilidades de acceso a lo más alto, para lo que hay que disminuir la extranjerización”. 

Para el Secretario general de la Asociación de jugadores de Baloncesto Profesional esto supone que “el espectador no se identifique con el club y asista menos”.


INVERTIR EN DEPORTE 
  
A través de la historia, la práctica de la actividad física y el deporte han sido para la humanidad un instrumento generador de calidad de vida. Además, parte fundamental del proceso de formación integral de las personas, es un sinónimo de salud tanto física como mental y social, incluso parte imprescindible en el desarrollo de muchas culturas en el mundo.

Entonces, ¿qué representa invertir en deporte? Individuos más productivos y por consiguiente ciudades más competitivas, con mayor sentido de pertenencia y responsabilidad, capacidad de trabajo en equipo. También permite una mayor concentración y aprendizaje en los niños en edad escolar y perfecciona su proceso de formación y sirve como un mecanismo muy eficaz de integración social.


Intentando ver el deporte desde otra óptica y no como el hecho mismo de la práctica en sí, supone una gran responsabilidad dentro del proceso de desarrollo y evolución de los países. La disputa del primer puesto en el ránking del medallero de unos Juegos Olímpicos, no es solo el hecho de ser primero o el hecho de ser sede, es por lo que esto representa para el mundo desde el punto de vista tecnológico, social, turístico, laboral e infraestructural. 

En conclusión, son y serán incalculables los beneficios y las razones para invertir en deporte.
Pero a raíz de este tema me gustaría plantearle una cuestión al lector: ¿Es ético que se inviertan desmesuradas cantidades de dinero en deporte en la situación de crisis en la que nos encontramos actualmente?

Una de las caras de la moneda es la que ofreció el Gobierno vasco al anunciar que los pagos para levantar el nuevo San Mamés se demorarían. “Estamos en crisis. La ciudadanía no entendería que recortemos en todos los sitios, que haya menos dinero para sanidad y educación, que se hayan rebajado las ayudas sociales y congelado los sueldos de los funcionarios y que, sin embargo, mantengamos como si no pasara nada los plazos de entrega del dinero al nuevo campo del Athletic”. Y añade: “Mantenemos el compromiso global, pero no es una inversión urgente. Preferimos que esos 10 millones de euros se gasten en educación o en sanidad “. 


Y la otra cara de la moneda la ofrece la Comunidad de Madrid, y la nueva candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos de 2020. La capital española ya se presentó para los Juegos Olímpicos 2016, de la que finalmente salió elegida Río de Janeiro. 
La inversión final para la canditatura fue de 37,8 millones de euros (de ellos, 16,8 municipales). Algo que sin duda incrementó la deuda pública de Madrid, siendo este el ayuntamiento más endeudado de España. Para esta nueva candidatura Gallaradón promete austeridad y alude a la gran cantidad de infraestructuras construidas que ya tiene la ciudad. Añade que no se realizará ninguna inversión más hasta que en septiembre de 2013 se decida la sede de los Juegos, y que se apoyará en gran medida en la financiación privada. 

 
Pero, ¿qué es lo correcto? Estamos en un momento en el que todos los sectores necesitan ingresos, pero ninguno puede invertir más de lo debido porque escasean los recursos. Es una especie de círculo vicioso en el que todos necesitan de todos, pero ninguno puede ofrecer demasiado. 

El deporte español está cayendo en un momento fantástico para él en el que gran parte de sus atletas están en lo más alto de sus respectivas disciplinas y categorías.
Todos buscan soluciones desesperadamente, buscan la supervivencia y luchan cada día por ella. Y esto no solo es aplicable al deporte, si no a todos los sectores de la sociedad que están sufriendo en esta dura etapa que nos ha tocado vivir y que tras los datos desesperanzadores que se nos ofrecen cada día, muy a nuestro pesar, va para largo. 

Los políticos intentan cada día mejorar con sus medidas estas difíciles circunstancias, reformas y medidas impopulares de las que se duda si ayudan o empeoran la situación de la gente de a pie, de aquellos a los que la crisis sí que ha afectado duramente. En ocasiones parece que ahondan más y más en la miserable situación en la que muchas personas se encuentran: desempleados, desahuciados, jóvenes que no saben qué será de ellos tras terminar sus estudios, inmigrantes que salen de sus países alejándose de su familia y amigos y sin saber si algún día el río  volverá a su cauce permitiéndoles regresar. Incertidumbre. Impotencia. Desamparo. Son los sentimientos más comunes hoy en día.

¿Pero qué papel jugamos nosotros en todo esto? Poco podemos hacer para evitarlo. Pero sí que podemos luchar, ser creativos, intentar nuevos proyectos, ser emprendedores y trabajar duro para conseguir lo que queremos. No desistir. 

El deporte siempre nos acompañará en el camino. Nos ayudará a desarrollar destrezas, a socializar, a divertirnos, a mejorar la autoestima, a superarnos a nosotros mismos, a motivarnos y nos iluminará el paso en ese rudo camino y lleno de obstáculos que nos ha tocado atravesar para llegar a nuestra meta. 

María del Mar Escobar Angulo.